Sus enseñanzas fueron muy amplias,
se puede simplificar primordialmente en el anuncio de la llegada del Reino de
Dios, compartía con los demás, la necesidad de la conversión del espíritu del
hombre, para así llegar al Reino de Dios y llegar a la Salvación, todo esto
gira en torno de los mandamientos de Amor: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas, y amarás al Prójimo como a
ti mismo”. También uso el método de usar parábolas y las muy ya conocidas bienaventuranzas.
Su Divinidad se manifestó claramente cuando expulsó a los demonios y sano a los
enfermos, y resucitó a los muertos. El sentido profundo de su misión, es cumplir
la voluntad de su Padre, él es su enviado y vino al mundo a realizar la
voluntad de su Padre. Jesús se mantuvo al margen de las implicancias políticas del
mesianismo y prefirió usar el título de “Hijo del hombre”, insistía en el valor
del arrepentimiento y dela humildad como medio de salvación para los hombres. Tuvo
una especial estima por los desposeídos y afligidos, enfermos y marginados;
ellos son los predilectos de Dios pues sus corazones están abiertos a acoger su
reino. Las bienaventuranzas son un resumen de su vida y enseñanzas,
constituyendo para los cristianos su estilo de vida evangélico. Anuncio anticipadamente
su muerte y resurrección como camino de entrega, de amor sin límites y de salvación
para la humanidad.
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Bibliografía
Epensa. Gran Historia Universal Larousse. Lima: Ojo. Galván, A. P. (2006). Compendio de Historia Universal. Lima: San Marcos.



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